jueves, 6 de junio de 2013

El Colmo de Maduro: Hasta Bolivia Tiene que Darle Papel Higiénico


Bolivia enviará a Venezuela próximamente productos como el papel higiénico, detergente o champú para combatir el desabastecimiento, según avanzó este miércoles la ministra de producción, Teresa Morales. Sin precisar cifras, Morales señaló que se enviará a la república «hermana» de Venezuela, una «buena cantidad» de detergentes, tanto en líquido como en polvo, champú y papel higiénico.

La ministra, quien explicó que el envío se hará probablemente en los próximos días, indicó que a este acuerdo se llegó en la reciente visita a Bolivia del presidente venezolano, Nicolás Maduro.

Demuestra que la política de ambos países «está destinada al fracaso»

Esta decisión no ha sentado bien en la oposición, y así el diputado opositor Tomás Monasterio consideró «totalmente irrisorio» que el principal aliado del país «tenga que recurrir a buscar el suministro de papel higiénico y otros utensilios de higiene» a Bolivia, dijo en declaraciones a NTN24, recogidas por Europa Press.  Agregó que «llama profundamente la atención» que Bolivia se acerque a un país que no tiene las «condiciones económicas» para dar respuesta a los problemas del pueblo venezolano.

Con esto -añadió- «se demuestra» que la línea política con la que se han manejado Bolivia y Venezuela «está destinada a un rotundo fracaso en el marco de la administración de la economía de los países».

Pago de la deuda


Además Monasterio habló de la deuda que tiene Bolivia con el Gobierno venezolano y dijo que «no serviría absolutamente para nada» que esos envíos formaran parte del pago de esos «montos millonarios que lastimosamente se han manejado de manera absolutamente oscura», aseveró. (ABC.es)

miércoles, 5 de junio de 2013

El Legado de Chávez y Maduro: TARJETAS DE RACIONAMIENTO DE ALIMENTOS – Al Estilo Cubano




Editorial del diario El Comercio de Lima, Perú del 04/06/2013

400.000 millones de dólares después


En una elocuente señal sobre el funcionamiento de su sistema económico, Venezuela instaura las tarjetas de racionamiento

El Gobierno Venezolano ha anunciado oficialmente la llegada de las cartillas de racionamiento al país. El anuncio supone un éxito definitivo para al menos una de las metas que se planteó explícitamente Hugo Chávez por los albores de su revolución: seguir el camino de Cuba. O, para el caso, el de casi cualquiera de los regímenes que en la historia han buscado hacer imperar la planificación central sobre la economía. Desde la Unión Soviética, que también tenía cartillas, hasta el Chile de Salvador Allende, que tenía que recibir donaciones de papel higiénico desde el exterior.

La noticia también es buena en la medida en que supone sincerar la situación y dejar atrás las otras maneras de combatir la escasez que venía ensayando el régimen chavista. Por ejemplo, declarar que aquello que falta no se necesita. Una socorrida técnica usada esta misma semana por el gobierno de Nicolás Maduro, que, ante la ausencia de vacunas contra la gripe AH1N1, ha aconsejado a la población extremar la higiene en las manos y el uso del jabón antibacterial (si es que, claro, pueden encontrarlo en los supermercados).

Ahora bien, no obstante esta aceptación implícita de su gobierno de que la escasez es algo que ha llegado a Venezuela para quedarse, el señor Maduro continúa aferrándose a la negación en lo que toca a las causas de esta. O, mejor dicho, a las teorías conspirativas. Así, la escasez sería parte de un complot por el que la oposición estaría comprando y escondiendo todos los productos que faltan en los supermercados venezolanos y por el que las empresas opositoras habrían cortado su producción. Es verdad que esta explicación supondría que el método escogido por las empresas boicoteadoras para cumplir su función habría sido el del suicidio, pues dejar de producir supone dejar de vender, pero no son estas sutilezas en las que vaya a enredarse el Gobierno Venezolano.

La realidad, por supuesto, está lejos de la expuesta por el gobierno del señor Maduro –sin prueba alguna, por lo demás (¿o alguien ha encontrado ya esos depósitos donde la oposición estaría llevando todos los pollos y desodorantes de Venezuela?)–. Otra es la verdadera causa por la que los gobiernos que son socialistas a la antigua usanza comienzan en un contexto de desbordado entusiasmo por la redistribución y la justicia social y terminan en medio de (también desbordados) reclamos por papel higiénico.

¿Cuál es esta causa? Una muy sencilla: para que haya producción debe haber inversión. Y, desde luego, es poca la gente que quiere invertir ahí donde no hay manera razonable de predecir lo que resultará de esa inversión (porque, por ejemplo, el Gobierno puede cambiar a su solo arbitrio y en cualquier momento los precios a los que se podrá vender mañana lo que se produce hoy, o porque la descontrolada inflación puede volver en nominal cualquier futuro retorno). Para no hablar, desde luego, de lo que implica que las personas tampoco puedan saber, siquiera, si sus inversiones seguirán siendo reconocidas como suyas por mucho tiempo más (desde 1998 el Gobierno Venezolano ha realizado 1.170 expropiaciones).

Es cierto que los gobiernos como el bolivariano tratan de suplir el problema de la falta de inversión privada con inversión estatal. Es decir, buscando que el Estado sea quien produzca lo que necesita la gente (para eso fueron, después de todo, las 1.170 expropiaciones). Pero luego resulta que el Estado no es un buen productor. De lo contrario, que explique el señor Maduro cómo funciona lo del complot en, por ejemplo, el caso del papel higiénico, cuando el 50% de la producción del mismo en Venezuela proviene de una empresa estatal.

La debacle económica venezolana tendría que servir como una vacuna definitiva contra el populismo para todos los gobiernos de la región. Para enseñar, sobre todo, que riqueza es lo que hay cuando un país tiene un sistema de incentivos que mueve a la gente a invertir todo su trabajo, su creatividad, su empuje y sus ahorros, en producir cada vez más y mejor. Y que lo demás se llama solo desperdicio. Para prueba, en fin, los US$400.000 millones que, según la Cepal, Hugo Chávez gastó solamente en “inversión social” en la última década para una población a la que todo ese dinero no parece haber dejado con más bienestar que el que puedan permitirle sus flamantes tarjetas de racionamiento.

sábado, 1 de junio de 2013

Militares cubanos estarían afinando estrategias ante posible transición – Arrastraría a Venezuela


Guillermo Fariñas - Disidente Cubano


La información fue difundida por el opositor cubano Guillermo Fariñas, quien asegura que algunos oficiales temen un colapso repentino del sistema comunista y "no quieren que les pase como a la gente de (Muamar al) Gadafi" en Libia

Los militares cubanos están fijándose en lo ocurrido en Rusia tras la caída del comunismo para preparar sus estrategias de cara a una posible transición en la isla, según el opositor cubano Guillermo Fariñas.

En una entrevista que publican hoy The Miami Herald y El Nuevo Herald, el activista asegura que algunos oficiales cubanos temen un colapso repentino del sistema comunista y "no quieren que les pase como a la gente de (Muamar al) Gadafi" en Libia.

Fariñas, que se encuentra en Miami gracias a la reforma de las leyes migratorias en Cuba, está convencido de que los militares cubanos quieren una transición lenta.

Ello les permitiría apoderarse de empresas estatales al estilo de los que, según él, ocurrió en Nicaragua antes de que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) dejara el poder en 1990.

Fariñas, que ha hecho una veintena de huelgas de hambre en Cuba, dice saber todo esto porque tiene contactos amistosos con media docena de tenientes coroneles o coroneles, ya que estudiaron juntos en escuelas militares.

Además, fue destacado un año en Angola con una unidad de comandos y pasó tres años en una academia militar de la Unión Soviética.

Asegura que algunos de los oficiales militares han estado asistiendo a conferencias semanales sobre las transiciones en Rusia y Bielorrusia y que diversos asesores han recomendado al presidente Raúl Castro que admita entre 15 y 25 disidentes en el Parlamento.

Raúl Castro respondió que estaría de acuerdo, pero que su hermano Fidel nunca lo permitiría, según apuntan los diarios de Miami.

En la entrevista, Fariñas añade que algunos oficiales de la Seguridad del Estado "se están cuidando de no mancharse de sangre las manos" para evitar futuros problemas si Cuba da un giro hacia la democracia y están suavizando sus relaciones con la disidencia.

Fariñas llegó a mediados de mayo a Miami y tiene previsto viajar a Bélgica, entre otros lugares, donde recogerá el Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia que le otorgó el Parlamento Europeo en 2010, dotado de 60.000 dólares, antes de volver a Cuba a mediados de julio.

Como otros disidentes, Fariñas, que es psicólogo y periodista independiente, ha podido salir de Cuba por primera vez gracias a la reforma de las leyes migratorias que entró en vigor en enero pasado. (el-nacional.com)

miércoles, 29 de mayo de 2013

Un Ejemplo a Seguir: Presidente de Colombia Juan Manuel Santos se Reúne con Henrique Capriles Líder de Venezuela




Juan Manuel Santos, se convirtió en el único presidente de un país que integra UNASUR, que ha sostenido una reunión con Henrique Capriles, líder de Venezuela, a quién Maduro, mediante elecciones fraudulentas, arrebató en forma ilegítima la presidencia de ese país.

A diferencia de varios presidentes de Unasur, comprometidos oscuramente por Maduro, el presidente Santos demostró así  su total rectitud e independencia frente al gobierno espurio de Venezuela.

Esperamos que la actitud tomada por Juan Manuel Santos sirva de ejemplo a los demás presidentes de los países que integran Unasur, y también de Latinoamérica.

La noticia en El Tiempo de Bogotá:

El presidente Juan Manuel Santos recibió este miércoles en la Casa de Nariño al dirigente de la oposición venezolana Henrique Capriles, en un encuentro privado en el que se tocaron temas como la situación actual del país vecino y el proceso de paz.

Durante el encuentro, que duró cerca de una hora y también contó con la presencia de la canciller María Ángela Holguín, se abordó la propuesta que llevó Santos a Unasur sobre el reconteo de votos tras las presidenciales venezolanas que ganó Nicolás Maduro.

Aunque no se dieron declaraciones públicas, se supo que Capriles le expuso a Santos los escenarios que, a juicio de la oposición venezolana, serían mejor para el proceso de paz con las Farc si retorna al gobierno vecino lo que han llamado una "verdadera democracia".

El mandatario colombiano evitó dar una opinión sobre alguno de los temas expuestos por el líder opositor venezolano, pero, junto a su Canciller, escuchó con atención sus argumentos.

Capriles estará en la tarde de este miércoles en el Congreso, donde se espera dé algunas declaraciones, y se aguarda confirmación de una rueda de prensa que daría el jueves en la mañana antes de regresar a Venezuela. Tampoco se ha confirmado si sostendrá alguna reunión con el expresidente Álvaro Uribe, quien abiertamente ha apoyado su candidatura desde Colombia.

Esta es la segunda vez que Capriles se reúne con Santos, tras una entrevista que tuvieron en septiembre pasado, cuando el gobernador de Miranda estaba en campaña para las elecciones presidenciales de octubre, que ganó el entonces presidente Hugo Chávez.

sábado, 25 de mayo de 2013

Desmitificando a Simón Bolivar: El Imperio Inglés en Reemplazo del Imperio Español




Marx y Bolívar
por Carlos M. Ayala Corao

Karl Marx se refirió a Simón Bolívar como el "canalla más cobarde, brutal y miserable. Bolívar es el verdadero Soulouque", (carta de Marx a Engels de fecha 14-2-1858). En esa misma oportunidad, afirmó que Bolívar era un mito de la fantasía popular: "La fuerza creadora de los mitos, característica de la fantasía popular, en todas las épocas ha probado su eficacia inventando grandes hombres. El ejemplo más notable de este tipo es, sin duda, el de Simón Bolívar".

En días pasados, por mera casualidad nos topamos con un pequeño opúsculo titulado Simón Bolívar, cuyo autor es Karl Marx, publicado por Ediciones Sequitur, Madrid, 2001. Confieso la impresión que nos llevamos al constatar la existencia de esta obra la cual ignoraba, como creo que es el caso de muchos venezolanos.

La verdad es que con sus distancias geográficas y su diferencia de edades (Bolívar nacido en Caracas en 1783 y Marx en Tréveris en 1818), nada nos podía hacer suponer que alguno de ellos sería objeto de atención por el otro. Pero la coincidencia ocurrió cuando en 1857, Charles Dana, director del New York Daily Tribune, solicitó a Marx y a Engels un grupo de biografías para incorporarlo en la New American Cyclopaedia.

Es el propio Marx quien en la referida carta a Engels, nos dio noticias de los reparos de Dana contra su artículo sobre Bolívar, porque estaba escrito en un tono prejuiciado y, además, le había exigido más fuentes. A Dana, no le faltó razón para rechazar el artículo de Marx, pues como incluso lo reconoció este último, ciertamente se salía del tono enciclopédico.

Marx comienza su artículo refiriéndose a Bolívar como un descendiente de familias mantuanas, que en la época de la dominación española constituían la nobleza criolla en Venezuela. Luego, Marx continúa su relato emitiendo una serie de afirmaciones y conceptos ciertamente prejuiciados, inexactos o deformados sobre la vida del Libertador. En este sentido afirma que el Libertador rehusó adherirse a la revolución que estalló en Caracas el 19 de abril de 1810, a pesar de las instancias de su primo José Félix Ribas. En cuanto a la misión de Bolívar a Londres en 1811 (junto con Bello y López Méndez), Marx afirma que ésta se redujo a la autorización para exportar armas, teniendo que abonarlas de contado y pagar fuertes derechos.

La pérdida de la plaza de Puerto Cabello en la Primera República, Marx la describe como una huida cobarde y a escondidas de Bolívar para ocultarse en San Mateo y con posterioridad participar, personalmente, en el asalto y detención de Miranda en La Guaira, traicionándolo de esta forma al entregarlo engrillado al general español Monteverde -quien lo envió a Cádiz donde luego moriría-. Esta traición la reseña Marx como debidamente recompensada con la expedición del pasaporte español a Bolívar, en reconocimiento por su 'servicio prestado al Rey de España con la entrega de Miranda'.

Marx describe la victoria en la toma de Santa Marta en 1814 como una hazaña en la cual, a pesar de que la ciudad ya había capitulado, Bolívar le permitió a sus soldados que la saquearan durante cuarenta y ocho horas. La retirada a Jamaica en 1815 es descrita como una huida de Bolívar durante ocho largos meses, mientras los generales patriotas ofrecían su tenaz resistencia en Venezuela; y la Carta de Jamaica es una defensa de Bolívar ante su fuga de los españoles, en la cual pretendió presentar su renuncia al mando supuestamente en aras de la paz pública. Marx describe otra huida cobarde de Bolívar en 1816 frente a una diminuta fuerza del general Morales en Valencia, que lo llevó a retroceder a rienda suelta hasta Ocumare (de la Costa) para saltar y embarcarse a bordo del Diana rumbo a Bonaire, 'dejando a todos sus compañeros privados del menor auxilio'. De allí _relata el autor_ que Piar haya amenazado a Bolívar con someterlo a un consejo de guerra por deserción y cobardía. Piar es para Marx el héroe singular de la conquista de Guayana que le da un vuelco favorable a la guerra de Independencia. Bolívar es el dictador traidor y cobarde que (de nuevo) abandona a Arismendi en 1817 en Margarita en manos de los españoles, y luego a Freites en la Casa de la Misericordia en Barcelona, donde éste muere en batalla. Frente a ello, Piar no escatimaba sarcasmos contra Bolívar como el 'Napoleón de las retiradas'. Pero bajo 'falsas imputaciones' de haber conspirado contra los blancos, atentado contra la vida de Bolívar y aspirado al poder supremo, es que Piar es fusilado en Angostura.

La conquista de Nueva Granada no se le debe a Bolívar y a las tropas patriotas, sino a 'las tropas extranjeras, compuestas fundamentalmente por ingleses'. Por ello -anota Marx- tras dejar en funciones al Congreso granadino y al general Santander como comandante, Bolívar marchó a Pamplona, 'donde pasó más de dos meses en festejos y saraos'.

A la cobardía de Bolívar en Calabozo en 1819, al no haber decidido avanzar sobre las tropas inferiores en número de Morillo, se debe la prolongación de la guerra por cinco años más; y la tregua del Convenio de Trujillo en 1820 con Morillo fue hecha 'a espaldas del Congreso de Colombia'.

En cuanto a la Batalla de Carabobo (1821), Marx relata que a Bolívar le pareció tan imponente la posición del enemigo, 'que propuso a su consejo de guerra la concertación de una nueva tregua, idea que, sin embargo, rechazaron sus subalternos'. Los éxitos de la campaña de Quito (1822) 'se debieron a los oficiales británicos'. Y en Bolivia, 'sometida a las bayonetas de Sucre', Bolívar 'dio curso libre a sus tendencias de despotismo'.

El Congreso de Panamá (1826) fue convocado por Bolívar con la intención real de unificar América del Sur en una república federal, cuyo dictador quería ser él mismo. Los diversos mandatos de Bolívar al frente de la Gran Colombia fueron planeados por él para satisfacer sus apetencias de poderes dictatoriales.

Finalmente en 1830 Bolívar pretendía invadir a Venezuela desde Colombia para someterla, pero se asustó frente al ejército de Páez, y se vio entonces obligado a presentar su dimisión, a condición de que se retirara al extranjero favorecido con una pensión anual.

En la descripción personal de Bolívar que Marx cita de Docoudary-Holstein, se lee entre otras perlas lo siguiente:

'Tiene frecuentes y súbitos arrebatos de ira, y entonces se pone como loco, se arroja en la hamaca y se desata en improperios y maldiciones contra cuantos lo rodean. Le gusta proferir sarcasmos contra los ausentes, no lee más que literatura francesa de carácter liviano ... Le agrada oírse hablar, y pronunciar brindis le deleita'.

Este texto de Marx, suerte de 'leyenda negra' de Simón Bolívar, fue descubierto en 1935 por Aníbal Ponce en los archivos del Instituto Marx-Engels-Lenin de Moscú, y tras ser traducido, fue publicado por primera vez en castellano en la revista Dialéctica de Buenos Aires en 1936...(laondadigital.com)

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